La velocista Sydney McLaughlin-Levrone se llevó la medalla de oro en los 400 metros con vallas, y además rompió su récord mundial nuevamente con un registro de 50.37 segundos para revalidar el jueves su título olímpico.

McLaughlin partía como favorita, y respondió con creces, dominando la carrera de punta a punta, desde el disparo de salida hasta cruzar la meta con diferencia respecto a sus rivales, destrozando el antiguo récord, de 50.65 segundos, que ella misma impuso en junio en las clasificatorias olímpicas.

De esta manera la norteamericana se convierte apenas a sus 25 años en doble campeona olímpica y promete ser una atleta de época en una disciplina como el atletismo que desde el retiro de Usain Bolt en 2017 no ha tenido una superestrella de ese calibre.

La medalla de plata fue para su compatriota Anna Crockell, con un tiempo de 51.87 segundos, y el bronce para la neerlandesa Femke Bol, tercera con 52.15 segundos.

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