Con 32 juegos por disputar, los Padres están en solitario en la cima del Oeste de la Liga Nacional.

Y el Petco Park ya parece listo para octubre.

Con una victoria de 5-1 sobre los Dodgers la noche del sábado, San Diego pasó por encima de Los Ángeles para adueñarse del primer lugar de la división, con el juego del domingo como el último enfrentamiento entre estos dos rivales en la temporada regular. (Palabras clave: “temporada regular”, por supuesto).

Néstor Cortés, adquirido desde los Cerveceros en la fecha límite de cambios, hizo honor a su apodo; estuvo intratable. El veterano zurdo retiró a los primeros 16 bateadores de los Dodgers que enfrentó y trabajó seis innings en blanco de un solo hit.

La labor de Cortés llegó un día después de que Yu Darvish también limitara a L.A. a un hit en seis entradas. En toda la temporada, solo otro abridor (Sonny Gray) había dejado a los Dodgers con un hit o menos a lo largo de al menos seis innings. Los abridores de San Diego lo hicieron en noches consecutivas.

Los Padres anotaron tres carreras en el cuarto episodio. Ryan O’Hearn rompió el hielo con el primer imparable del equipo ante Tyler Glasnow, encendiendo el ataque. Ramón Laureano impulsó dos rayitas con un sencillo y Jake Cronenworth añadió otra con un elevado de sacrificio. O’Hearn y Laureano, por cierto, llegaron juntos desde Baltimore en la fecha límite.

Fue uno de los cinco movimientos que involucraron a 22 jugadores y que los Padres realizaron ese día, pensando justamente en noches como esta.

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